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Memorias prematuras de la ‘Nacho’, mi universidad Destacado

Marcha bogota Marcha bogota Eltiempo.com

En estos días he tenido la oportunidad de leer diversos artículos sobre el sesquicentenario de la Universidad Nacional, mi universidad: separatas en revistas reconocidas y prestigiosos columnistas;

150 años de brillantes aportes a la investigación; cuna de institutos y academias, con una pléyade de egresados prominentes desde sus comienzos.

Sin embargo, no he hallado mención alguna al movimiento estudiantil que se precipitó en Colombia, en la década de 1970, ni a sus repercusiones en la Nacional. Hagamos un poco de memoria.

Tres años antes, los estudiantes habíamos seguido de cerca las hazañas de Daniel el ‘Rojo’ (Daniel Cohn-Bendit), el alemán que lideró la revuelta estudiantil en Europa, especialmente en Francia en mayo de 1968, poniendo en jaque al gobierno francés.

Al mismo tiempo, en nuestro país, con la consigna de “la tierra para quien la trabaja”, los campesinos se movilizaron contra el esquema agrario semifeudal que imperaba, agrupados en la Anuc (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos), esquema que impedía el libre desarrollo de las fuerzas productivas y del capitalismo nacional, favoreciendo los apetitos del imperio del norte.

Asimismo, los indígenas dispersos por la geografía nacional pero organizados en el Cric (Consejo Regional Indígena del Cauca), siempre guiados por el líder ancestral Quintin Lame en los años treinta y quienes defendían sus derechos, y los estudiantes de las universidades públicas nos movilizamos por calles y plazas en apoyo al movimiento campesino e indígena. Muy pronto amplios sectores de las universidades privadas se sumaron a aquella causa.